ANÁLISIS SEMANALES
6-07-2000. ANALISIS EXTRA de la doble semana del miércoles 21 de junio al jueves 6 de julio de 2000
del Servicio analítico-informativo de la RED VASCA ROJA
REFLEXIÓN EN VÍSPERAS DE LA BATALLA. Memorándum sobre la ofensiva vasca y las contraofensivas española y francesa. Premoniciones sobre el Estado de excepción y su actual realidad disfrazada. Y el ataque de la Academia de la Historia. Ibarretxe en La Moncloa: malísimo síntoma de la previsible claudicación del PNV. Zigzags con mal presagio de un PNV que abandona de hecho Lizarra-Garazi. ETA ataca. Y se hace presente en el corazón de los Sanfermines.
NOTA PREVIA. Este análisis es EXTRAORDINARIO. Porque he dejado transcurrir dos semanas dedicadas a seguir con atención, como siempre, cuál era la sucesión de los acontecimientos pero además y sobre todo a reflexionar y pensar sobre la dinámica de las estructuras (las modificaciones espontáneas de los hechos sociales de masas) Y su específica ligazón con aquella sucesión de los acontecimientos en Euskal Herria y en los dos Estados que la oprimen y reprimen (el español y el francés). La previsible próxima embestida del Estado español aconseja hacer un repaso de cómo hemos llegado a este punto en los últimos años. Por ello el repaso de lo sucedido en esos 16 días se subordina e integra en este texto a la reflexión y el recuerdo imprescindible para caracterizar y entender la actual coyuntura.
Dedicatoria: a mi camarada y amigo Iñaki Gil de San Vicente, cuyos trabajos son la decisiva inspiración para este texto que, como él verá, muchas veces le copia literalmente.
Veo una afortunada coincidencia en que cuando doy el último repaso a mis notas de estas dos semanas para integrarlas en este análisis EXTRAORDINARIO transcurran las horas de la madrugada previa al 6 de julio. Y que lo hagan en mi casa del Casco Viejo de Iruñea a escasos 80 metros de la plaza del Ayuntamiento. Es decir, en el Casco Viejo donde EH es la primera fuerza en número de votos y en donde por los balcones de mi despacho entra un aire que "ya huele" a Sanfermines. En el espacio urbano navarro que es, por antonomasia, el espacio de la fiesta y de la subversión. El espacio vasco "liberado" en el que dentro de pocas horas la Fiesta va "a estallar".
Es una afortunada coincidencia porque, como subrayo en el título de este análisis, creo que estamos en vísperas de la batalla que va a plantearnos brutalmente el nacionalismo español. Y porque nuestra obligación de ser implacablemente lúcidos, implacablemente realistas, implacablemente alertados ante los sin duda duros golpes que vamos a recibir se yuxtapone a nuestra obligación de estar racionalmente alegres. Alegres y combativos. Festivos y luchadores. Porque las mujeres y los varones vascos independentistas del MLNV estamos recorridos por el hilo rojo de la alegría de ser una izquierda roja de sangre caliente, bullidora, dionisíaca, epicúrea, órfica y revolucionaria. A miles de leguas de la izquierda triste, de la izquierda acomplejada, de la izquierda autoderrotada, de la izquierda plúmbea y rutinaria, asfixiada por el papeleo y la degeneración burocrática, De la izquierda autocastrada por su resignada aceptación del sistema vigente.
Somos la izquierda iconoclasta, la izquierda que no respeta a nada más que a la praxis. La izquierda que revive y reencarna en sí misma al Marx que en 1877 reivindicaba en la carta a G. Bloss su repugnancia a todo culto a la personalidad y, después de más de treinta años de militancia, su inicial rechazo "a todo lo que contribuía a la postración supersticiosa ante la autoridad".
Somos la izquierda que revive y encarna en sí misma al Lenin que en el ¿Qué hacer? (por cierto de inminente publicación en la web de la RED VASCA ROJA, digitalizado ya por la militante gente del ARGALA TALDEA) clamaba como consigna:
¡Hay que soñar!
Somos la izquierda que revive y encarna en sí misma a la brava y genial Rosa Luxemburg, la Rosa que en el Discurso sobre el programa (en diciembre de 1918) grita "La revolución educa actuando", "en el comienzo era la acción". Y "¡En la base!". Y que en cartas desde la cárcel unos años antes escribe "me siento feliz en todas las situaciones. Y no querría ver borrarse nada de lo que forma mi vida, ni apetezco de ella más de lo que ha sido y es". Y "Cada día se me brinda como un milagro espléndido y sólo lamento no tener bastante tiempo ni lugar para gozarlo". Y, premonitoria y lúcida: "Bien sabe usted que yo, a pesar de todo, moriré, como lo espero, en mi puesto: en una lucha callejera o en el presidio".
Somos la izquierda que revive y encarna en sí misma a la magnífica Alexandra Kollontai, la Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública en el primer gobierno soviético, la que en 1918 escribe en "La familia y el Estado comunista" que: "La sociedad comunista plántase, pues, ante la obrera y el obrero para decirles: sois jóvenes, os queréis. Cada cual tiene derecho a la felicidad. Por lo tanto, vivid vuestra vida. No rechacéis la dicha, no temáis a ese matrimonio que, para el obrero y la obrera de la sociedad capitalista, era ciertamente una cadena". Y que: "En nombre de la igualdad, de la libertad y del amor libre, hacemos un llamamiento a obreras y obreros, a campesinas y campesinos, para emprender con valentía y con fe la tarea de la reconstrucción de la sociedad humana con el fin de hacerla más perfecta, más justa y más capaz de asegurar al individuo la felicidad que merece. Las banderas rojas de la revolución social que ondean, más allá de Rusia, en otros países del mundo, anúncianos ya el advenimiento próximo del paraíso terrestre, al cual, desde siglos y siglos, aspira la humanidad".
Somos la izquierda que revive y encarna en sí misma la lúcida visión del Trotsky que, criticando a Plejanov en octubre de 1915, dice que el marxismo es "la menos dogmática y la menos formal de las doctrinas, en cuyo marco de generalizaciones resaltan la carne viva y la sangre caliente de las luchas sociales y sus pasiones".
Somos la izquierda que revive y encarna en sí misma la convicción de nuestros clásicos de que la palabra se convierte en fuerza material cuando penetra en las conciencias de las gentes. Pero fuerza material sólo revolucionaria si respeta determinados modos de penetración. Porque sólo la revolución potencia la palabra crítica, subversiva y radical. Y porque sabemos que la palabra sin emociones, sin afectividad ni sentimientos es algo ajeno a la praxis. No existe la palabra fría del mismo modo que no existe el marxismo frío. Sino sólo ese marxismo que Trotsky nos ha dicho que resalta "la carne viva y la sangre caliente de las luchas sociales y sus pasiones".
Así es que, en vísperas de la batalla, vivamos la fiesta y regocijémonos en nuestro consubstancial hedonismo comunista, en nuestra consubstancial alegría, bebamos y comamos que mañana moriremos. Unamos las enseñanzas y el talante de Marx y de Lenin y de Rosa y de Alexandra y de Trotsky con los consejos a Antonio que Shakespeare pone en boca de Julio Cesar: "Quiero verme rodeado de hombres gruesos, de pelo alisado, que duerman de noche." "No es amante del teatro como tú, Antonio, no oye música; apenas sonríe y, si lo hace, parece que se burla de sí mismo, despreciándose por ceder a la sonrisa. Hombres así nunca están en paz consigo mismos mientras ven que otro les supera, y por eso son muy peligrosos".
Más adelante en este análisis aportaré las pruebas de que son varias las voces (no sólo la mía) que avisan de una posible declaración de Estado de excepción como núcleo de una serie de próximas medidas de fuerza del Gobierno español, lo que estoy aquí llamando "la próxima batalla". Pero antes considero imprescindible una ojeada global a la historia de estos últimos años. Para tomar clara conciencia de que eso será una contraofensiva española. Porque quienes, desde hace ya bastante tiempo, estamos a la ofensiva y quienes llevamos la iniciativa somos nosotros, el Movimiento de Liberación Nacional Vasco. En la lucha de clases, que en Euskal Herria toma la forma de lucha de liberación nacional, es importantísimo que el fijarse en los choques concretos, en las escaramuzas y las batallas concretas, no haga perder la visión global del proceso, la percepción global de la situación histórica.
Por eso voy a dedicar algún espacio a ubicar el actual momento en la percepción global de los últimos 15 años. Hago aquí una petición expresa a las y los camaradas del MLNV que tienen no ya mis 62 años cumplidos sino más de 40. Para que no descuiden hablar con las y los compañeros jóvenes dedicando tiempo a transmitirles oralmente su experiencia, a transmitirles la memoria histórica de las luchas que hemos vivido. Hay demasiadas y demasiados chavales de 16 a 25 o más años que se han incorporado a la lucha por la independencia y por el socialismo pero que desconocen incluso los trazos más gruesos de la historia reciente de nuestra lucha. Que no saben lo que supuso parar Lemoiz por ejemplo y cómo se hizo.
Con frecuencia en estos análisis yo ejerzo y utilizo todas las facilidades que proporciona el HIPERTEXTO. Es decir, el escribir en y para Internet. Ello significa que con frecuencia introduzco en el texto de estos análisis enlaces a páginas de la RED VASCA ROJA o de otras webs que permiten a quienes los activan acceder a textos que completan, amplían y explican lo que son breves referencias mías. Pero me consta que estos análisis son leídos no sólo en Internet sino también en soporte papel. En cuyo caso esas ampliaciones y precisiones no son accesibles para el lector. Por eso voy a ser aquí esta vez más prolijo y más lineal sin apoyarme tanto en enlaces (aunque no prescindiré de ellos premiando así a los que hayan dado el ya imprescindible salto a Internet).
El período 1994-1996 es el período en que el MLNV deja de estar a la defensiva y pasa a la ofensiva. En los años anteriores el Estado español había aplicado una doctrina de contrainsurgencia (calcada de la doctrina yanqui) que se conoce como "guerra de baja intensidad". Su más brutal arremetida y su época de mayor éxito fueron los años que van de 1987 a 1994. Esa arremetida fue la respuesta a la alarma creada por el impresionante avance del MLNV en los años 1986-1987. Por citar sólo la expresión electoral de ese avance hay que recordar que en el referéndum de la OTAN de 1986 el NO defendido por HB frente a todos los partidos con representación parlamentaria en Euskal Herria venció en todas y cada una de las cuatro provincias.
Y hay que recordar que en 1987 HB alcanzó su máxima cota histórica de votos (sólo superada en nuestra actual ofensiva en 1998-1999). Por primera y única vez HB ganó entonces las elecciones en la Comunidad Autónoma Vasca superando al PNV el 10 de junio de 1987 en la urna del Parlamento Europeo.
En esa fecha HB superó también al PNV en el conjunto de Euskal Herria Sur (la CAV y Nafarroa) en la urna para el Parlamento Europeo y en la urna para Juntas Generales y Parlamento de Nafarroa.
En 1987, como respuesta a esa alarma se intensifica la estrategia española de "guerra de baja intensidad", creándose los pactos antiabertzales de Madrid (1987) y Ajuria Enea (12.01.1988) y Pamplona.
E intensificándose la colaboración del Estado francés persiguiendo a los refugiados, deteniéndoles, desterrándoles y entregándoles ilegalmente a España.
Como ha explicado muy bien Iñaki Gil de San Vicente: "La guerra de baja intensidad revaloriza el componente político porque sabe que la idea es una fuerza subjetiva objetivizada en y para la lucha. En lo político incluye la psicología de masas, la manipulación ético-moral e histórica, la movilización social y las ayudas socioeconómicas para romper la legitimidad revolucionaria. La guerra de baja intensidad es prolongada porque movilizar integradamente esas fuerzas requiere tiempo y lleva tiempo valorar sus resultados. Ello mismo le exige, además, una nueva forma de colaboración internacional porque las necesidades y recursos a movilizar son globales. La guerra de baja intensidad recurre al terrorismo, guerra sucia, operaciones encubiertas, intoxicación y contrainformación en su propio escenario e internacionalmente. Por eso va unida a una más ágil centralización internacional con diversos niveles y estamentos, muchos de ellos secretos".
Utilizando el indicador de los resultados electorales (que NO ES el indicador más significativo en la lucha de clases pero que no debe ser desdeñado como síntoma) la estrategia española pareció tener éxito. Desde la cota del récord histórico de 1987 (210.430 votos HB en la CAV y un cuarto de millón - 250.953- de votos HB en Euskal Herria Sur sólo superado en nuestra actual ofensiva en la CAV en 1998 -223.264 - y en 1999 -228.847- y en Euskal Herria Sur en 1999:276.037) se produce una lenta sangría que llega al hasta ahora PEOR resultado histórico de HB. El de las elecciones para el Parlamento Europeo de 1994: tan sólo 164.875 votos en Euskal Herria Sur (24.016 en Nafarroa), mas de cien mil votos MENOS que los sumamos el año pasado.
He advertido más arriba que los resultados electorales NO SON el mejor indicador de la lucha de clases aunque no deban ser desdeñados como síntoma. De hecho cuando se producen esos muy malos resultados de HB en junio de 1994 YA SE HABÍA QUEBRADO EL ESPINAZO DE LA OFENSIVA ESPAÑOLA como luego recordaré. Más importantes que las pérdidas electorales eran los efectos globales de la estrategia de "guerra de baja intensidad". Los golpes represivos, las redadas, las torturas impunes, la ilegalidad insultante de las deportaciones y de las entregas de refugiados a la Policía española, las dificultades crecientes para todas las organizaciones de todo tipo de la Izquierda abertzale, la brutal presión de los medios de comunicación de masas, las impresionantes campañas propagandísticas al servicio de los "pacifistas", la colaboración de la Iglesia Católica en la demonización de la izquierda abertzale, el despliegue de medios económicos casi inagotables para potenciar a las ONGs (el recurso que el capitalismo mundial estaba activando en todo el planeta para utilizar izquierdistas -¡marxistas!- arrepentidos que actuaran como desactivadores de las luchas y como "acomodadores" de los oprimidos con el sistema opresor), el desánimo provocado por el excesivo, inmaduro e irreflexivo encandilamiento con la negociación de Argel, todo ello junto y por separado estaba agobiando a la izquierda abertzale.
Repito que el momento feliz de esta estrategia española de "guerra de baja intensidad" se vivió en el período 1987-1994. Entró en crisis en los meses que transcurrieron entre el arresto de Julio Iglesias Zamora (con el que pareció inicialmente arrollador avance del LAZO AZUL) hasta la impresionante manifestación en defensa de EGIN del 28 de diciembre de 1993 que fue tal vez el punto de inflexión.
Aquellos meses sacaron a la luz las deficiencias estructurales de la doctrina de baja intensidad. Durante el arresto de Jose Mari Aldaia el Estado español ya fue consciente de los límites de la misma e intentó por todos los medios corregir los errores cometidos y reforzar sus líneas básicas. Pero no pudo frenar la recuperación abertzale. En 1994 y sobre todo en 1995-96 el Estado español sabía ya que el núcleo de la vieja doctrina represiva estaba agotado. No sabía, pero se enteró pronto, de que comenzaba una fase de ofensiva del MLNV.
Desde 1993 y durante el período 1994-1996 la Izquierda abertzale, el MLNV, realizó un gigantesco esfuerzo de recomposición, recuperación, reordenación y preparación de fuerzas y, aprovechando el agotamiento de la doctrina represiva española de "guerra de baja intensidad", pasó a la ofensiva.
HB como plasmación electoral e institucional del MLNV y como vital componente táctico-estratégico en esas áreas, las y los militantes de KAS como piezas clave homogeneizadoras de las luchas de masas, populares y de clase, legitimados por sus probados y exclusivos méritos en los campos en los que actúan, la amplia gama de grupos, colectivos, organismos y asociaciones que, sin pertenecer estructuralmente al MLNV, se integran de diversos modos dentro de alguno de los círculos concéntricos de influencia del MLNV, los diversos instrumentos de comunicación y concienciación abertzale (no sólo EGIN y EGIN IRRATIA sino la amplia gama existente, desde las revistas de barrio o pueblo a los dazibaos o las octavillas o las tertulias o las radios libres y populares) y ETA, la Organización Socialista Revolucionaria Vasca de Liberación Nacional que practica la lucha armada, el núcleo significante del proceso. Todo ese mundo trabajó, se autoexaminó, se autodepuró, reflexionó y realizó complejos, arduos y difíciles procesos de análisis de coyuntura y de reorganización mental y física. Y se tensó en esos años para lanzarse a la ofensiva.
Y se lanzó.
Los hechos lo probaron. No sólo los más evidentes y notorios. Por ejemplo el lanzamiento de la Alternativa Democrática en abril de 1995.
Por ejemplo el histórico acuerdo de LAB-ELA, trabajosamente urdido durante el período 1993-1994 y evidenciado por el Manifiesto conjunto para el Aberri Eguna en marzo de 1995, de tan larga trascendencia en su momento y en el actual. Con dos frutos decisivos: En primer lugar la evidencia de la existencia de una abrumadora mayoría sindical coincidente en que el futuro nacional vasco requiere y exige una solución global en la que se interrelacionen especialmente las conquistas políticas con las sindicales. En segundo lugar la aparición de un sujeto colectivo en sí del proceso de liberación nacional vasca: la inmensa mayoría de una población en la que el componente asalariado es el fundamental en todos los sentidos. DICHO DE OTRA FORMA: LA PRUEBA EMPÍRICA DE QUE EN EUSKAL HERRIA LA LUCHA DE CLASES TOMA LA FORMA DE LUCHA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
Otro ejemplo significativo fue el evidente fracaso del Pacto anti-ETA en Hegoalde. Quedó claro que el Pacto no resistía a los envites del MLNV en la lucha y que en los casos decisivos el Pacto mostraba sus quiebras y que estaba tan sólo unido por su substancia negativa -luchar contra ETA- carente de una capacidad positiva como la de buscar vías para la resolución del conflicto.
Por ejemplo: la irrupción de la "intifada vasca". De la tan denostada "kale borroka". Protagonizada principal, pero no únicamente, por la juventud vasca.
Igualmente muestras de la profundidad y eficacia de esa ofensiva fueron:
El rechazo al Ejército español, y en menor medida aunque con datos esperanzadores, al francés. Rechazo que fue causa y efecto de una dinámica global y diversificada de explosión de protestas, aspiraciones y proyectos sociales -nacionales- vascos que, como una intensa primavera, aparecieron con fuerza por doquier. Desde luego que el rechazo al Ejército venía de antes, pero está muy claro que fue en esos años cuando tomó un vigor inconfundible. Ahorro los elocuentísimos datos que están en toda la prensa y en todas las Hemerotecas. Era la emergencia relativamente súbita y desde luego muy intensa, de otra dinámica práctica que correspondía a la irrupción de una generación nueva, que no se plantea el futuro nacional vasco con y desde muchos de los moldes pasados, sino con y desde otros más actuales.
El desenmascaramiento de la prensa española y de la prensa vasco-españolista. Se les quitó a esos diarios, emisoras de radio y televisiones la careta de instituciones democráticas y progresistas, neutrales. Se les obligó a mostrarse sin tapujos como lo que son: aparatos ideológicos de Estado involucrados activamente en el conflicto a favor del Estado español y contra Euskal Herria (no sólo contra el MLNV).
Los cipayos de la Ertzaintza sufrieron, bajo el ataque y la sistemática denuncia por el MLNV, un evidente proceso de desprestigio que rebasó las fronteras sociales del mismo incidiendo en sectores mucho más amplios que los del propio MLNV.
Los mercenarios de la paz, esas cuadrillas de "desertores del arado" que se apuntaron a la "sopa boba" de las subvenciones de los Gobiernos español y vascongado, bendecidos y alentados por la Iglesia Católica, fueron neutralizados pese al abrumador apoyo de los medios de comunicación de masas españoles. El LAZO AZUL fue neutralizado por la campaña Euskal Herria Askatu ya durante el arresto de Aldaia.
A propósito: me siento particularmente orgulloso de haber denunciado en público en Tolosa el 13 de enero de 1994, en mi Ponencia de apertura de los PRIMEROS ENCUENTROS DE ASOCIACIONES DE VECINOS DE GIPUZKOA a la cuadrilla de Elkarri que había conseguido dopar y adormecer a sectores ya previamente adormecidos (incluso dentro del MLNV), sitos en los círculos más cansados y alejados de la lucha diaria. El texto que utilicé, publicado luego a expensas de la Kutxa y el Ayuntamiento de Tolosa, decía: "esa colección de traidores, despistados, simplemente equivocados, engañados o "tontos útiles" que está sirviendo al propósito de introducir el lenguaje del enemigo entre los patriotas vascos y que se llama Elkarri".
No debo dejar de mencionar la escisión de Unión del Pueblo Navarro. De resultados aún inciertos, fue significativo que la fracción más moderna, menos montaraz y "cunetera" de la burguesía navarra entendiera que era preciso buscar otros modos y maneras de acción política.
Otro cambio importante que emergió durante ese período fue el acercamiento de las diversas organizaciones abertzales de ambos lados de la muga. Un acercamiento que implicó, a la fuerza, el correspondiente acercamiento en Iparralde con todo lo fundamental que eso era y es. En la misma línea se inició entonces un fundamentalísimo proceso felizmente ya culminado este año 2000: el que la juventud vasca interiorizara que hay una nación vasca entera y no sólo una parte. Ahí está ya el nacimiento absolutamente clave de HAIKA como única organización juvenil nacional vasca abertzale y revolucionaria.
Absolutamente estratégico debe entenderse que fue el evidente incremento de la preocupación y de la acción por y para la reeuskaldunización de Euskal Herria.
No tengo espacio para detallar todos los importantes aspectos de ese arranque ofensivo del MLNV. No haré sino mencionar el evidente incremento desde entonces de la fuerza y la legitimidad social de la reivindicación de los derechos y de la vuelta a la calle de los prisioneros políticos vascos. O la legitimidad creciente del derecho de autodeterminación y la creciente consciencia colectiva de que la salida negociada es la única solución del conflicto Naturalmente dentro de esa ofensiva general del MLNV se inscribió la acción armada de ETA con actuaciones estratégicas de gran alcance como las realizadas contra Ordóñez, Aznar o el Rey. Actuaciones contra cargos políticos españoles definidos por ETA como "eslabones de la cadena que ata Euskal Herria y por lo tanto responsables directos de la situación no-democrática que sufre nuestro Pueblo".
Lógicamente el Estado español no podía dejar de reaccionar ante esta ofensiva abertzale. Lo hizo ya durante el último Gobierno de González pero sobre todo desde la llegada al Gobierno del PP. Y lo hizo intentando construir y aplicar otra nueva doctrina represiva.
Lo primero que hizo el Estado al constatar el agotamiento de la doctrina contrainsurgente fue endurecer todas las líneas de ataque: agudizó el enfrentamiento civil e impulsó a los "pacifistas" mercenarios; incrementó los ataques a EGIN, la beligerancia de la prensa y especialmente de EITB; empeoró las condiciones carcelarias y echó un capote protector a la tortura; multiplicó la represión en la calle con la ayuda de la Ertzaintza; amplió los ataques al euskara y cultura vasca, etc. etc., etc. Sin embargo, apretar las tuercas tradicionales no detuvo la recuperación abertzale y por eso, extrayendo lecciones de las dificultades que había detectado en la fase crítica de 1993, inició una serie de cambios. Mencionaré sólo seis básicos:
Incrementó la movilización de todos los recursos contra la izquierda abertzale. Conforme LAB y ELA ampliaban sus relaciones político-sindicales por el lado opuesto, CCOO y UGT salieron como defensoras fanáticas de la españolidad. Los nuevos obispos resultaron ser marcadamente reaccionarios. La Universidad del País Vasco se decantó oficial e íntegramente por la españolidad con la excusa de la muerte a manos de ETA del catedrático Tomás y Valiente. Elkarri se salvó de la quiebra económica gracias a la ayuda descarada del PNV y Gobierno Vasco. La Ertzaintza tuvo acceso directo a la administración, trámites de la judicatura y servicios de urgencia de Osakidetza. Jueces y fiscales fueron sometidos a presiones públicas desde las instituciones e instancias oficiales para que fueran "más duros".
Incrementó el Estado policial con la videovigilancia (que tiene repercusiones globales a discutir en otro momento), con el nuevo Código Penal que en su núcleo esencial integró la famosa Ley de Seguridad Ciudadana de Corcuera, amplió el contenido punitivo y vengativo de la justicia y, sobre todo, legalizó la exclusión socio-institucional como método represivo al negar derechos básicos a los insumisos, abriendo una vía extendible al resto de colectivos y prácticas reivindicativas "peligrosas"; con la supeditación creciente de los jueces a la policía y sus métodos; con las campañas propagandísticas a favor de las policías; con la protección de la tortura.
Incrementó la penalización de la juventud en general y la movilización de la institución familiar como arma represiva de primera magnitud, abriendo un campo ultrarreaccionario de temibles consecuencias a largo alcance que por sí mismo requiere un estudio específico. Los debates sobre la edad penal, las cárceles especiales, la función represiva de la psicología juvenil, los castigos económicos a los padres, los exhortos filofascistas y sexistas de los fiscales de Nafarroa y Vascongadas, las filtraciones de estudios sobre la "violencia juvenil", la manipulación propagandística, la beligerancia antiabertzale de muchos profesores, la irrupción de la policía en escuelas e institutos, iban y van destinados a cortar de raíz cualquier lucha juvenil y, a la vez, a activar esa impresionante máquina de terror moral y físico, de alienación, que es la familia patriarcal.
Incrementó la presión económica (multas, embargos) contra la izquierda abertzale como arma represiva de nueva y creciente importancia. El Estado sabe que la inmensa mayoría de la izquierda abertzale es de origen popular, trabajador, que no son "ricos" en suma. Sabe que todos los movimientos populares y organizaciones abertzales deben abastecerse económicamente de las aportaciones voluntarias de sus militantes y del pueblo trabajador en su conjunto. Sabe que el empobrecimiento social repercute en todo ello y por eso incrementa el recurso a la represión económica.
Incrementó las presiones y ataques contra el euskara y la cultura vasca en general, ámbito que respetaba mucho al menos en su propaganda oficial la vieja doctrina contrainsurgente. Desde hace cuatro años los ataques a la cultura e identidad profunda vasca no vienen sólo de la mundialización sino también de la "democracia". Las declaraciones contra las ikastolas, contra la euskaldunización funcionarial, contra el euskara en el trabajo, contra la "xenofobia" y el "racismo" vasco, abren un nuevo frente de lucha que, insisto porque es muy importante, no estaba oficialmente expuesto en el anterior esquema de guerra de baja intensidad. Incluso el Plan ZEN aconsejaba utilizar el euskara contra el independentismo: ahora se exige encarcelarlo.
Incrementó la estrategia del miedo social, la generalización premeditada de la cadena ansiedad-angustia-miedo-autoritarismo. La manipulación truculenta y sanguinolenta de imágenes relacionadas con la izquierda abertzale; la proliferación del catastrofismo hacia el futuro si no se entraba en el euro y no se acaba con ETA; las amenazas contra las pensiones, jubilaciones, prestaciones sanitarias y sociales; el ataque contra los derechos democráticos y valores colectivos y progresistas, ... configuran una larga lista de tácticas destinadas a ampliar el miedo y el colaboracionismo social reaccionario, autoritario.
Incrementó la amenaza, incluso explícita, de nuevas formas de guerra sucia. Teniendo en cuenta que NO ha desaparecido la guerra sucia de baja intensidad, silenciada o infravalorada por la prensa del sistema.
La nueva doctrina represiva antiabertzale se caracteriza entre otras cosas por variar la importancia de determinados ejes de funcionamiento en comparación a los de la vieja doctrina. Una de sus nuevas prioridades es la de movilizar contra el independentismo a todas las fuerzas conscientes e inconscientes que tienen miedo por el futuro, tarea en la que intervienen conjuntamente todas las fuerzas regionalistas y estatalistas. Junto a ese eje crucial aparece el de la formulación y activación de un PACTO DE ESTADO PP-PSOE con carpetazo al GAL y la destrucción del papel central que el PNV ha tenido en la CAV en los últimos 20 años.
Atendiendo más al fondo es claro que la nueva doctrina pretende integrar, utilizar y aprovechar para la represión tres gruesos procesos que afectan y castigan hoy a la formación social vasca (como a otras formaciones sociales pero en nuestro caso más agudamente):
Los cambios socioeconómicos, la dinámica de las estructuras que producen precariedad, pobreza, dualización, sobreexplotación, paro estructural;
Los cambios socioculturales que producen analfabetismo funcional creciente, aculturización transnacionalizada, dictadura informativa, cambios en las normas y pautas cotidianas, y;
Los cambios sociopolíticos que producen mayor control disciplinario y represión política, proliferación de fuerzas represivas, mundialización antiabertzale.
La elaboración y activación de una nueva política represiva no es tarea fácil ni de un día y el Estado español no ha logrado aún ponerla a punto como lo demuestra el hecho de que todavía en el año 2000 la iniciativa y la ofensiva están en el lado abertzale.
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